ene
15
2008

Ganador de la batalla Dumbledore/Grindelwald

Bueno, hoy corresponde anunciar cuál es el mejor relato de todos los que se hicieron acerca de la batalla entre Albus Dumbledore y Gellert Grindelwald. Como la vez anterior, con Slytherin y Gryffindor, me costó seleccionar al ganador entre tantas historias bien escritas, pero terminé eligiendo al relato de Durward. Hay una cosita que quiero señalarle: Ariana no fue atacada por los chicos muggles a los tres años, sino a los seis. También hay que decir que me parecieron muy buenas las batallas de Saico y Sirius101.

A continuación, el relato ganador de Durward:

Si alguien hubiese estado allí, junto a él, no podría haber notado jamás desesperación o duda en aquel mago. El sujeto de larga cabellera rojiza -la cual empezaba a presentar leves hilos de plata- estaba sentado apaciblemente en su despacho, iluminado y contenido por la luz y el calor proveniente de las llamas que ardían en la pequeña chimenea. Sin embargo, el profesor de transformaciones se revolvía en pensamientos.
Jamás había tenido el autoestima tan bajo. Se culpaba por todo lo que estaba sucediendo en el mundo mágico en ese momento, y en parte tenía razón. Toda la comunidad de magos y brujas -incluso él- sabía que era el único capaz de detener el avance del temido Gellert Grindelwald, pero no se atrevía a hacerlo. No era miedo, era incertidumbre. Sabía que Grindelwald poseía grandes poderes mágicos, pero también que no sería un gran desafío para él, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, derrotarlo. Al menos, no en circunstancias normales.
Aquel joven hombre -nadie se hubiese atrevido a calificarlo como “anciano” a pesar estar rondando los setenta años, especialmente en el mundo mágico donde las personas son más longevas que los muggles- colocó su varita en un costado de su cabeza y extrajo un extraño líquido que vertió en un viejo recipiente, una preciada posesión de él desde hacía ya tiempo. Esperó unos momentos a que el líquido se adecuara al pensadero y luego se acerco lentamente.

Sus recuerdos se hicieron -casi- materiales. Allí estaba nuevamente, sentado en un taburete durante la cena de inauguración de clases en Hogwarts, cuando el Sombrero Seleccionador lo envió a Gryffindor. Por primera vez se subía a una escoba, y segundos después se graduaba. Pero el recuerdo que quería revivir no llegó hasta ese momento, e hizo su mayor esfuerzo para quedar en él.
Se encontraba en una casa ni muy modesta ni muy lujosa, y en ella había cuatro personas. Albus se reconoció al instante por su cabellera. El Albus de recuerdo estaba de espaldas, así que el real se colocó a una prudente distancia -como temiendo interferir, aunque no fuera posible- pero siempre teniendo visible los cuatro rostros. Frente a él, discutiendo, había un mago de cabellos rubios con aspecto soberbio y su varita en alto. Pasó un segundo y todo fue caos, de la varita de Grindelwald salio un maleficio que el Dumbledore del recuerdo no tardó en desviar con un rápido movimiento de manos, Albus Dumbledore podía hacer magia sin varita. Pero allí, por primera vez en su vida, sintió odio hacia alguien, así que acto seguido la sacó de su bolsillo, y empezó una peligrosa pelea que tenía como testigo a un solo mago -al menos, a un solo mago consciente-. Y ese mago era Aberforth Dumbledore, el hermano de Albus Percival. Intentó calmar los ánimos de los dos amigos -hasta ese momento lo eran-, pero olvidó proteger a la persona por la que estaba temiendo.
Ariana, hermana de Aberforth y Albus, era una desgraciada bruja que había quedado traumada por un ataque de niños muggles cuando tenía apenas tres años, tras manifestar indicios de magia. Desde entonces, Ariana era cuidada por su familia para no ser llevada a San Mungo. Su madre la protegió con mucho cariño, pero al morir, no le quedó nadie más que Albus y Aberforth. Todo hubiese ido bien si Albus no hubiese conocido a Grindelwald. Gellert lo sedujo revelándole que la famosa historia para niños que menciona a las Reliquias de la Muerte no es más que una historia basada en hechos reales, y que las famosas reliquias allí nombradas existían. Rápidamente Albus olvidó proteger a su hermana en su obsesión por poseer aquellos objetos que fueron entregados por la Muerte misma, y se vio inmerso en una exhaustiva búsqueda por encontrar la única de las reliquias de la que se conocía su existencia: la varita de Saúco, la varita más potente jamás fabricada, la varita que no podía ser derrotada. Esto hizo que Aberforth dejara de ocuparse de si mismo, ya que sentía un gran amor -fraternal- hacia su hermana, y siempre pensó que fue el único.
La pelea duró apenas unos minutos. Podría haber durado siglos, ambos magos eran muy poderosos, pero algo improvisto pasó. El recuerdo del verdadero Albus se vio interferido, como tantas otras veces en que había intentado acordarse de ese momento, y en la imagen siguiente, su hermana estaba muerta, tendida en el piso. Los gritos de Aberforth, a quien Ariana -a pesar de su locura- reconocía como si fuera su madre, hicieron que esta corriera hacia el centro de la batalla, por lo que recibió todo el poder de alguno de los dos.

Albus Dumbledore volvió en si mismo y se encontró nuevamente en su asiento. No era que le gustase recordar aquel enfrentamiento, sino que su duda e incertidumbre se debían a una sola pregunta. ¿Había sido él la fuente de la maldición que mató a su hermana? Su última esperanza para revelarla había sido el pensadero, pero había fallado. No había más tiempo, se envolvió con su capa y salió de su despacho con la misma tranquilidad con que salía cada vez que se dirigía al salón de clases.

La oscura figura, recortada por la luz de la luna en los oscuros terrenos que rodeaban el castillo, marchaba erguidamente con dirección a Hogsmeade. Una vez que se supo fuera de la protección que impedía aparecerse y desaparecerse en los límites del colegio, elevó su varita y se esfumó.

Albus Dumbledore se encontraba de pie frente a una antigua pero majestuosa casa -quizás, alguien que no venía de la inmensidad de Hogwarts la hubiese llamado mansión-. Se acercó a la puerta y comprobó que no había protección mágica aparente, como si lo estuvieran esperando. Fiel a sus costumbres y buenos modales, golpeó la puerta dos veces. Allí, mientras aguardaba que la puerta se abriera, sintió por primera vez lo que la gente llama miedo.

La puerta se abrió lentamente con un sonido crujiente y Albus vio por primera vez en muchos años a aquel mago por el cual había llegado a sentir un gran afecto, e incluso algo más.
- Albus, pasa.
- Aquí no, Gellert.
- Insisto. Imagino que no querrás manchar tus buenos modales.
Dumbledore entró a la misteriosa casa, y Grindelwald cerró la puerta tras él. Como si supiera donde debía ir, se dirigió hacia la gran sala que había tras una puerta del pasillo principal. Conocía el lugar, lo había visitado cientos de veces. Grindelwald no estaba solo, había gente allí, escuchó roces y movimiento, pero no voces. Albus escogió con cuidado su asiento, el mismo en el cual había escuchado por primera vez la existencia de las reliquias.
- Como pueden ver, caballeros, tenemos visita -dijo Grindelwald con un dejo de satisfacción.
- No vengo de visita, Gellert, y lo sabes.
- Claro que lo se Albus, solo quiero saborear este momento.
Grindelwald se acercó hasta que estuvo nariz con nariz frente a Albus, como provocándolo. Dumbledore pudo ver que el cabello rubio de Gellert continuaba intacto.
- ¿Reconoces esto? -pregunto Grindelwald al tiempo que sacaba de una pequeña pero lujosa caja un trozo de madera -al menos eso habría dicho un muggle-.
Albus hizo su mayor esfuerzo para no demostrar sorpresa, pero no pudo. Tenía a menos de cuatro centímetros de su cara la legendaria varita de Saúco, proveniente de la Muerte. Al igual que con el odio y el miedo, Dumbledore sintió por primera vez la envidia y la codicia, y luchó lo más que pudo frente a este pensamiento.
- Aquí no, Gellert.
- Como gustes, Albus.
La casa ya no los contenía, sino que se encontraban a campo abierto, aunque las personas que se encontraban en la sala también habían llegado. A la luz de la luna llena, Dumbledore pudo ver quienes eran. Por primera vez, Dumbledore se sintió confundido.
El primer rostro que vio fue el de su hermano, Aberforth. Al igual que todos los demás, estaba atado con sogas mágicas y le habían lanzado un hechizo para quitarle el habla. Disimulando su sorpresa, fue recorriendo con la mirada a cada una de las personas que se encontraban allí. McGonagall, Hagrid, y otras personas que, supuso, deben haber estado del lado de Grindelwald.
- Testigos. Supongo que querrás que todos sepan que venciste al temible Grindelwald, para aliviar tu ego y calmar tu sed de fama. ¿O me equivoco, Albus?
Pero Dumbledore no estaba escuchando. Su mirada estaba detenida en algo que lo hizo explotar de rabia.
- Aunque, naturalmente, no todos vivirán para contarlo.
Dumbledore estaba viendo el cuerpo de su hermana, Ariana, tirado como si fuese una cosa, en el suelo. Grindelwald, previendo el choque entre ambos, había robado el cadáver y lo había conservado intacto a fuerza de hechizos. Una nube se posó debajo de la luna, como tratando de que no vea lo que iba a suceder.
Los dos magos más poderosos del mundo habían levantado sus varitas. Grindelwald, confiado por tener la varita de Saúco, y Dumbledore, cegado por el odio. Sendas varitas emitieron una potente luz dorada. Los hechizos colisionaron; uno de desvaneció, y el otro continuó su camino, impactando en el objetivo.

La puerta del despacho del profesor de transformaciones se abrió lentamente, y Dumbledore entró con la misma tranquilidad con que lo hacía después de dar clases. Se quitó la capa y se sentó en su silla. El fuego aún ardía. Pasaron unos segundos hasta que la puerta volvió a abrirse. Era el ministro de la magia, notablemente feliz por lo que acababa de pasar. Se sorprendió al ver que Dumbledore, una persona tan alegre, no emitía emoción alguna.
- Albus… en nombre del ministerio quería agradecerte por… bueno no hace falta que te relate lo que ya sabes… ¡Mañana empezaremos a tramitar tu Orden de Merlín de primera clase! Albus…
Los ojos de Dumbledore seguían perdidos en algún lugar de su escritorio, como si estuviera esperando algo. Al no obtener respuesta, el ministro cerró la puerta, pero volvió a abrirla rápidamente.
- Ah, otra cosa. Estuvimos analizando tu petición y la aceptamos. No daremos la pena de muerte a Grindelwald, sólo lo encerraremos de por vida en Nurmengard.
El profesor alzó sus ojos y los posó en la cara del ministro. Contestó con una sonrisa, una sonrisa que valió más que mil palabras. El ministro salió rápidamente del despacho.
Dumbledore contemplaba atentamente la varita que había sobre el escritorio, la varita de Saúco, que ahora le pertenecía a él por haber vencido a su antiguo dueño. Volvió a posar la mirada en aquel punto abstracto de su escritorio, tomó la varita y con un leve movimiento hizo aparecer otra en aquel lugar. No era su varita anterior, sino la de Grindelwald, la que había utilizado el día en que murió Ariana. Lo que estaba por hacer, podría haberlo hecho con su -a esta altura, antigua- varita, pero no se atrevía, por algún motivo se sentía más seguro haciéndolo de esa forma. Claramente nervioso tomó la varita de Grindelwald y con la varita de Saúco realizo el Priori Incantatem. Lentamente vio pasar todos los hechizos realizados por Grindelwald, y todas las víctimas que se había cobrado. Cuando Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore vio el cuerpo de su hermana salir de la varita, se sintió aliviado, y nadie podría negar que se lo merecía. Había hecho lo correcto.

(De paso, les recomiendo que visiten la Enciclopedia. En los últimos días hemos estado agregando decenas de fichas a la lista de personajes. Los dos últimos fueron, si no me equivoco, Andrómeda Tonks y Cho Chang.)

Escrito por en: Albus Dumbledore,Andrómeda Tonks,Ariana Dumbledore,Batallas,Cho Chang,Gellert Grindelwald,Noticias HP hace 1595 días http://bloghogwarts.com/?p=1813

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25 Comentarios »

  • DrHallows dice:

    Excelente elección :) Cada vez está más dificil elegir a un ganador, todos están escribiendo muy bien!

  • marokrum ♥ dice:

    Felicidades a Durward! creo q la lei..de todas formas creo q lo volvere a hacer…no me acuerdo ^^

  • Limon dice:

    Felicidades Durward, es una buena historia y como se dice que tuviste mucha competencia por que habia muchas mas historias por eso el merito es mayor.,.,. felicidades!!!

  • Durward dice:

    ¡A la M!

    Chiquita sorpresa me llevé, casi me había olvidado de esta batalla…

    ¡Muchas Gracias por elegir la mía!

    Por cierto, siempre pensé que había sido atacada a los tres años, voy a revisar mis fuentes…

  • marokrum ♥ dice:

    de acuerdo cn DrHallows! hay muxas batallas de gran calidad!! tambien felicito a Saico y a Sirius101 sus batallas fueron muy buenas!!! ^^

  • Durward dice:

    Eso también me olvidé.

    La batalla de Saico, si es la que pienso, fue muy original. Eso de empezar hablando de como se sentía Grindelwald en su prisión fue muy original.

    La de Sirius101 también fue muy buena, muy emocionante.

  • Luna Potter dice:

    esta increible la batalla me gusto mucho :D

  • Conejo Lovegood dice:

    :o Felicidades a TODOS!!! Estuvo muy buena… espero algun dia elejir alguna batalla, o elejir a los que luchan… jajaja mi sueño es la batalla BELLATRIX vrs NEVILLE :P

  • Durward dice:

    Eso de Bellatrix vs. Neville es muy buena idea, si señor.

  • R.A.B dice:

    No estoy muy deacuerdo con el hecho de que decidieras admitir que quien mata a Ariana es Grindelwalt. En el ultimo libro Harry le aclara a Aberforth que Dumbledore siempre estuvo acorralado por la idea de que la muerte de su hermana la habia producido él. Sin embargo la considero una buena historia. Un dato mas Gridelwalt no poseía la varita de Saúco la noche que murio Ariana. Se la roba a Gregorovich mas adelante.

  • Durward dice:

    R.A.B:

    - El hecho de que Dumbledore se sienta acalorado al pensar en Ariana no quiere decir que haya sido él quien la mató. Si te fijás en la historia, en cierta forma, el hecho (la pelea) se produce por la amistad de él con Grindelwald, y se olvida de proteger a Ariana.

    - Lo de la varita no entiendo por que lo decís, en ningun momento dije eso. Si te referís a este trozo:
    No era su varita anterior, sino la de Grindelwald, la que había utilizado el día en que murió Ariana.

    Me estoy refiriendo exactamente a la varita de Grindelwald, “la verdadera”, por decirle de alguna forma. Fijate que eso creo que queda aclarado acá:

    Claramente nervioso tomó la varita de Grindelwald y con la varita de Saúco realizo el Priori Incantatem.

  • Nano dice:

    Saludos!!! muy buena la historia, pero perdonen mi ignorancia… exactamente donde dice que Dumbledore puede hacer magia sin varita???

  • Durward dice:

    Esa es una de las grandes habilidades de Dumbledore, junto con el poder de hacerse invisible.

    Saludos y gracias por los comentarios

  • Luna Potter dice:

    Nano:en el sitio de esta batalla dice claramente en la descripcion de Dumbledoro :”puede hacer magia sin varita y sin hablar” (y lo dije al puro estilo Hermione) :lol:

  • DURWARD
    FELICIDADES

    ALBUS NOESTA MUERTO Y ES DE MINERVA

    MINERVAMCGONAGALL
    LAUMAGGIESMITH
    SEVERUSNOESTAMUERTO
    ALBUSTAMPOCO
    SEVERUSSNAPE&HERMIONEGRANGER

  • aLeRuanO dice:

    vaya ..esa historiiaa es geniiaal me encantoo
    chicoo tiienes talentoo..!!
    ojaala i todo cheveree..!
    cdte..!
    chaoo

    aLeRuanO

  • Sirius101 dice:

    ¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!
    (SUPER EXTRA ARCHI MEGA HIPER GIGA RECONTRA OMEGA PLUS CENSURADO)

  • Sirius101 dice:

    Perdí :( :( :( .

  • Saico dice:

    Jajaja, felicidades Durward. Personalmente creo que eres de los mejores escritores de este blog. Tb creo q mereces ser el ganador de Lily vs Voldemort, y DrHallows lo sabe. Felicidades, y espero sigas escribiendo como lo haces. Un abrazo.

  • Durward dice:

    Saico: Gracias, una de las batallas que fueron mencionadas es la tuya y eso sin duda es un gran honor.

    Con respecto a la batalla Lily vs. Voldemort, hay muchas y variadas historias, así que no hay que asegurar nada.

  • Luca..(Odb) dice:

    felicidades Durward

  • horrocrux 7 dice:

    felicidades durweard mui buena tu historia a mi ya no me dio tiempo de terminar mi historia pork sali y apoyo los gustos de DrHawollws las historias de saico y sirius101 son mui buenas

  • carlos dice:

    Albus Dumbledore vs Gellert Grindelwald

    Era una noche oscura, y aquel hombre, sentado en su despacho, con la luz de la luna cayendo sobre el, estaba muy despierto, pensando. Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore no podía conciliar el sueño. Habían pasado 5 años… ¿Cuántas víctimas inocentes murieron, sólo porque el estaba temeroso, no de enfrentar al mago tenebroso, sino de enfrentar a la verdad? Ya no podía seguir esperando más. El mismísimo Primer Ministro de Gran Bretaña le solicitó enfrentarlo lo más pronto posible, pero no lo hizo. Toda la comunidad mágica lo presionaba, y debía hacerlo. De todas formas, sabía que el Señor Oscuro, su viejo amigo de la juventud, era inmortal. Sabía que si uno moriría esta noche sería el, y no Gellert Grindelwald. Sabía que el creó un Horrocrux, pero no sabía lo suficiente de el como para buscarlo y destruirlo. Su única esperanza era Nurmengard. Se levantó se su silla, se puso su capa de viaje, y salió del despacho, salió de Hogwarts. Tal vez nunca volvería, pero eso era lo que menos le importaba.

    Una vez fuera de los límites del colegio, se desapareció, y apareció en Nurmengard, el cuartel general de Gellert Grindelwald, y sus mazmorras y torres eran usadas como prisión vitalicia para los que se opusieran al “Por el Bien de Todos”. Dumbledore pudo ver el símbolo de las Reliquias de la Muerte sobre la puerta principal. Dumbledore se acercó, y los sortilegios lo detectaron. Cientos de encapuchados salieron de la nada, y se apostaron el los parapetos y otros puntos defensivos de la inmensa fortaleza de Nurmengard. Entonces, la puerta principal se abrió, y el mismísimo Grindelwald apareció, sonriente. Se acercó a Albus, nariz contra nariz. Pero este no retrocedió.

    -Cuanto tiempo sin verte, viejo amigo.
    -Hace tiempo que no te considero entre mis amigos, Gellert.
    -Veo que estas muy decidido. Pero, ¿sabes qué? Los rumores son ciertos. La tengo, la tengo y si osas desafiarme, sentirás todo su poder.

    El semblante de Albus palideció un poco. Con que era verdad… Grindelwald ahora poseía la varita de saúco… Dumbledore sintió, algo que no había sentido desde hacía más de 50 años, una sensación casi olvidada. Eso que la gente llama miedo.

    -Gellert, te lo advierto; si no te detienes ahora, me veré obligado a hacerlo de malos modos.
    -¿Malos modos? ¿Tú? ¡Ja,ja,ja! No me hagas reír. Tengo la varita invencible, no puedes con ella, ninguna varita puede con ella. Ahora, insisto, si quieres luchar, bien. Como gustes.

    Grindelwald le hizo una señal a Dumbledore para pasar hacia el interior de Nurmengard. Dumbledore no se movio.

    -Vamos, Albus, no querrás manchar tu buenos modales.
    -Lucharemos aquí.
    -Bien, después de todo, le toca a el perdedor elegir la tumba… ah por cierto, yo maté a Ariana.

    Los encapuchados rieron. Con un gesto, Grindelwald impuso el silencio. La Luna, temerosa, se esconde bajo las nubes. El bosque, de aspecto tenebroso, puede sentir el poder de semejantes hechiceros. Dumlbedore ardía en furia, pero se controló. Saber que el no mató a su hermana fué un gran alivio, pero que Grindelwald lo mencionara asi como asi…

    Justo al mismo tiempo, ambos se desaparecieron, y reaparecieron uno frente al otro, a unos 5 metros de distancia. Grindelwald, confiado y arrogante, y Dumbledore, serio y reflexivo. Se miraron unos instantes, y entonces, empezó el duelo.

    Grindelwald, sabía se la habilidad de Dumbledore, y tiró a matar desde el principio. Dumbledore, en cambio, creaba escudos de plata, o esquivaba los ataques, y contraatacaba con todo su arsenal, pero sin intenciones de matar.

    Entonces pasó lo que todos sabían que pasaría. Lo que Dumbledore predijo, lo que Grindelwald pensaba, paso. Con un poderoso conjuro, Grindelwald le quitó la varita a Dumbledore, que vió con toda la calma que podía tener, como lo que el ya sabía que pasaría pasaba, y vio que su varita era tomada por un triunfante Gellert Grindelwald. Los encapuchados estallaron en gritos de júbilo, de alivio y de todo tipo; Grindelwald había ganado el duelo.

    -¿Lo ves Albus? ¡Te lo dije! ¡Te dije que yo poseía la Vara Letal!

    Aunque fue sorprendente, Albus Dumbledore sonrió.

    -Ya sabía, Gellert, que poseías la varita. Veo que sus legendarios poderes son ciertos, más que ciertos.
    -¿Qué piensas hacer? ¿Ves que tenía la razón?
    -Gellert, tenías razón. La varita de saúco puede con cualquier varita.
    -Bien dicho, Albus… ¿Te rindes, ante mí, el Señor Oscuro, pasarás tu vida en Nurmengard, por el bien de todos?
    -No lo creo. Tu varita puede contra la mía pero no contra mi.
    ¿Qué dices?
    -Te fuiste tan rápido del Valle de Godric, que nunca pudimos discutir, sobre las posibilidades de realizar magia… sin varita.

    La cara de Grindelwald no pudo ocultar su asombro, miedo y… curiosidad.

    -¿Haces magia… sin varita?
    -Si, veremos como reacciona la varita de Saúco contra mi.
    -¡No podrás vencerme! Aún sin los poderes de la Vara Letal, sabes que soy muy poderoso.
    -Yo también lo soy.

    El duelo se reinició con más furia que antes. Grindelwald, varita en mano; Dumbledore, luchaba con sus propias manos. Grindelwald no podía contenerlo. Dumbledore era un experto en las artes mágicas, tanto oscuras como blancas, y rechazaba todos los ataques de Grindelwald. Ahora, en igualdad de condiciones, se demostró que Albus era un poco más poderoso que Grindelwald. Y por fin pasó: La varita de Saúco se le fue de las manos al Señor Oscuro, que, horrorizado, vio que iba a parar a las manos de Albus Dumbledore. Dumbledore, enseguida, creo un poderoso sortilegio para evitar que alguien se desapareciera o apareciera. Luego, se levantó y voló hacia Nurmengard, dónde los seguidores de Grindelwald se daban a la fuga. Dumbledore los inmovilizó a todos, y los dejó tal y como estaban. Luego, bajóa tierra, se acercó a Grindelwald, que estaba arrodillado, vencido, viendo a sus seguidores caídos. Dumbledore, con calma, se le acercó al oído, y le dijo:

    -Por el bien de todos, Gellert…

    Después de 2 horas de la derrota de Gindelwald, llegaron los Ministros de Magia de toda Europa. Llegaron todos los aurores disponibles, y se encargaron de encerrar a los presos. Todos fueron encerrados de por vida en Nurmengard.
    Por petición de Dumbledore, Grindelwald fue condenado a cadena perpetua, en vez de la pena de muerte. Dumbledore sabía que si Grindelwald moría, segiría en este mundo, debido a su Horrocrux. Por eso Dumbledore, estaba seguro de que Gellert se arrepentiría un día, y cuando lo hiciera, el Horrocrux sería destruido.

    Pasaron los años, y lo que predijo Dumbledore se cumplió. Grindelwald se arrepintió, y su Horrocrux fue destruido de manera natural. De modo, que cuando Voldemort llega a Nurmengard para hablar con Grindelwald, este puede enfrentar a la muerte con toda calma, incluso con ganas, igual que Dumbledore.

  • Enorabuena. Yo quiero escribir una y no se donde ay que acerlo. Si alguien me puede ayudar…

  • el pibe de los astilleros dice:

    muy bueno el relato
    pero muy pobre el duelo…luces doradas???y donde esta el espectacular duelo al q se hace referencia en los duelos??

    saludos

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