Serie de Harry Potter 139/199: “El Club de las Eminencias”

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Y llegamos al capitulo número 139 de nuestra publicación diaria y cronológica en la cual durante 198 días estaremos compartiendo nuestras sorpresas, anécdotas y opiniones acerca de cada uno de los capítulos de la saga de Harry Potter para luego finalizar con el Epilogo. El día de hoy es el turno para el capitulo número 139 de la Serie de Harry Potter.

Harry Potter y el Príncipe Mestizo

Capítulo 7: El Club de las Eminencias

Harry quería hallar los motivos de la conducta de Malfoy en el Callejón Knockturn, y se pasó el mayor tiempo de la última semana de vacaciones intentando descifrar aquel enigma. Sin embargo, Ron y Hermione no parecían muy preocupados por el tema, y cada vez que Harry intentaba conversar sobre ello se limitaban a afirmar que podría haber muchas explicaciones. No obstante, había algo que le perturbaba a Harry a sobremanera, y era la mirada de satisfacción que Malfoy había mostrado aquel día. Una de las teorías de Harry era que Malfoy ahora ocupaba el puesto de su padre Lucius como mortífago y que, a la vez, intentaba vengar el hecho de que su padre se encontrase en Azkaban.

Harry, fastidiado al no ser comprendido por sus amigos, tomó unas túnicas mugrientas y se largó de la habitación; la señora Weasley había insistido en que no dejaran todo para lavar y planchar el último día. En el camino se encontró con Ginny, quien le advirtió con un soplido de molestia que en la cocina estaba Fleur. En efecto, la futura esposa de Bill estaba allí, junto a la señora Weasley, portadora del nada envidiable rol de receptora del monólogo de Fleur, que hablaba sobre los planes para la boda. Como era de esperar, ni bien Harry entró en la cocina Molly interrumpió la voz de Fleur, saludándolo en un tono excesivamente alto. Aprovechando la situación, le comentó que, para su regreso a Hogwarts, debería soportar algunas medidas de seguridad que había dispuesto el Ministerio: automóviles para transportarlo y Aurores para cuidarlo.

A la mañana siguiente, dos Aurores los esperaron en King’s Cross. Harry cruzó el umbral de la plataforma

9 y ¾, seguido por Hermione y luego por los Weasley. Ni bien estuvieron todos del otro lado, Harry indicó a sus amigos que lo acompañasen a buscar un compartimento en el tren, pero ellos le recordaron que debían ir primero al compartimento de prefectos.

Antes de subir al tren, Harry habla con el señor Weasley. Le cuenta lo que vio de Malfoy en el Callejón

Diagon y el Callejón Knockturn, y le expone su teoría de que Draco tiene la Marca Tenebrosa, convirtiéndose así en el reemplazante de su padre, al menos temporalmente. Arthur, como todos los demás, dice que no cree que Voldemort admita a un chico de diecisiete años en sus huestes.

El silbato del tren sonó, estridente, y Harry se apresuró a entrar. La señora Weasley alcanzó a decirle, antes de que su voz no pudiera ser oída, que estaba invitado a pasar la Navidad con ellos.

Dentro del tren, notó que el grueso de los alumnos se amontonaba en las ventanas de los compartimentos para verlo. Por supuesto, era una actitud bastante comprensible, después de que El Profeta lo tildara de `El Elegido´.

Cuando encontró a Ginny, le preguntó si quería compartir un compartimento con él, pero ella había quedado en verse con Dean. Harry sintió cierta molestia al verla alejarse, pero no había nada que pudiera hacer.

Segundos después aparecieron Neville y Luna, y juntos buscaron un compartimento, mientras Neville comentaba que su abuela estaba muy orgullosa de él por haber peleado junto a Harry Potter en la Batalla del Departamento de Misterios. Además, mostró su nueva varita, tras lo cual comentó que tal vez fuera la última que vendió Ollivander, pues desapareció al día siguiente.

Luna y Neville preguntaron si habría más reuniones del Ejército de Dumbledore aquel año, a lo que Harry responde que, ahora que Umbridge ya no estaba en Hogwarts, no encontraba una necesidad que justificara el funcionamiento de la pequeña pero eficaz agrupación de alumnos.

Mientras conversaban, pudieron oír voces de chicas nerviosas al otro lado de la puerta del compartimento. Segundos después entra una de ellas, que dice llama Romilda Vane, e invita a Harry a sentarse con ella y sus amigas. “No tienes que estar con ellos”, dijo, señalando a Neville y Luna. Pero Harry, fiel a su estilo, le dice que “ellos” son sus amigos, lo que provoca que Romilda se vaya decepcionada y furiosa.

Harry, mientras mira por la ventana, recuerda que tanto él como Neville podrían llevar el título de `El Elegido´. La diferencia la había marcado Voldemort, al elegirlo a él como víctima. Si hubiese elegido a Neville, ¿habría sido todo igual? ¿O la madre de Neville no hubiera podido interponerse entre él y Voldemort para conferirle aquel encantamiento protector tan poderoso? Es una pregunta que nunca encontraría una respuesta certera, así que de nada servía seguir alimentando esa duda.

Ron y Hermione entraron por fin al compartimento, mientras el pelirrojo se quejaba del hambre que traía consigo.

Pasaron instantes antes de que la puerta volviera a abrirse, dejando entrar a una alumna de tercer año que traía invitaciones para ir a almorzar con el Profesor Slughorn para Harry y Neville. Tras especular sobre los motivos de el ofrecimiento, supusieron que no había más remedio que ir.

Cuando llegaron al compartimento de Slughorn, vieron que no eran los únicos invitados. Estaban también Blaise Zabini, Cormac McLaggen, Marcus Belby y… Ginny. Mientras escuchaba las conversaciones de Slughorn con los demás invitados, Harry supo que había tenido razón en sus suposiciones: cada persona presente parecía haber sido invitado por estar conectado con alguien conocido o influyente, a excepción, aparentemente, de Ginny.

Como era de esperar, Slughorn no iba a perder la oportunidad de hablar sobre Harry, y resaltar sus cualidades de mago. Obviamente mencionó la profecía, y Neville intentó desmentir que la hubieran

escuchado o visto alguna vez, pero Ginny dijo que había sido verdad, y que ella y Neville también habían estado en el Ministerio de la Magia aquella noche. Slughorn, obviamente, comenzó a interesarse por ellos aún más.

Cuando oscureció, cada uno se retiró a su compartimento. Ginny comentó que había sido invitada por Slughorn después de que éste la viera haciendo un encantamiento de mocomurciélagos a Zacharias Smith, alumno de Hufflepuff e integrante del Ejército de Dumbledore. Slughorn creyó que el encantamiento había sido realizado con tanta calidad que merecía la pena prestarle atención a Ginny.

De súbito, a Harry se le ocurrió una genial idea. En pocos minutos Zabini entraría al compartimento de

Slytherin… si se ponía la Capa de Invisibilidad podría ingresar tras él, y escuchar lo que decía Malfoy, si es que en realidad tenía algo para decir.

Lo primero que hizo Malfoy fue preguntarle a Zabini qué era lo que quería Slughorn. Blaise respondió que sólo deseaba conversar con gente bien conectada, y nombró a los invitados. Obviamente, Malfoy se mostró sorprendido -y ofendido- cuando supo que Ginny y Neville estuvieron invitados, pues no encontraba motivo suficiente que lo justificara.

Mientras los presentes en el compartimento hablaban, Malfoy hizo un comentario sobre un supuesto “trabajo” que debía realizar, para el que no hacía falta o directamente no ayudaba estar bien calificado en Hogwarts, después de decir que tal vez no estuviera en el colegio el próximo año. Al parecer que su comentario causó la admiración y expectativa que estaba buscando se mostró satisfecho, y dijo que era hora de cambiarse. Harry prestó más atención que nunca.

Todos los Slytherin se fueron del compartimento después de cambiarse. Todos menos Malfoy, quien aparentemente quería verificar algo. Cuando la puerta se cerró, lanzó un encantamiento de petrificación hacia el punto exacto en donde estaba Harry.

Malfoy se burló de él, asegurando que no había escuchado nada de lo que preocuparse. Aprovechó para propinarle una fuerte patada en el tabique, rompiéndoselo. Luego lo cubrió con la Capa de Invisibilidad, para que no lo encuentren, y salió del compartimento.

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