Serie de Harry Potter 162/199: ‘El sepulcro blanco’

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capitulo 30Y llegamos al capitulo número 162 de nuestra publicación diaria y cronológica en la cual durante 198 días estaremos compartiendo nuestras sorpresas, anécdotas y opiniones acerca de cada uno de los capítulos de la saga de Harry Potter para luego finalizar con el Epilogo. El día de hoy es el turno para el capitulo número 162 de la Serie de Harry Potter. El último capitulo del sexto libro.

Harry Potter y el Príncipe Mestizo
Capítulo 30: El sepulcro blanco

Las clases se habían cancelado y los exámenes se habían pospuesto, los padres habían ido a recoger a sus hijos, pero no faltaron los alumnos, como Seamus Finnigan, que insistieron en quedarse hasta el funeral de Dumbledore. Según la madre de este, Hogsmeade estaba lleno de magos que querían presentar sus respetos a Dumbledore, incluso Madame Maxime había viajado hasta Hogwarts en su gran carruaje azul. El ministro de magia también estaba presente y Harry trataba de evitarlo.

Harry, Ron, Hermione y Ginny siempre estaban juntos. El tiempo parecía burlarse de ellos. Si Dumbledore no hubiera muerto, el y Ginny podrían estar disfrutando ese maravilloso día juntos, hablando de cualquier cosa. Pero la realidad era diferente y Harry retrasaba lo que tenia que hacer porque le costaba demasiado renunciar a su mayor fuente de consuelo.

Visitaban a un muy demacrado Bill en la enfermería. El único efecto que se había presentado hasta entonces por haber sido mordido por Greyback, era que comía los filetes de carne casi crudo. Lo que era una suerte, ya que Fleur no cocinaba demasiado la comida. Ginny y Molly habían aceptado que Fleur se casara con Bill.

El profeta no traía malas noticias, pero aun no había encontrado a Snape y no lo encontraría hasta que encontraran a Voldemort. Ginny anunció que se iba a dormir y se despidió de Harry. Hermione aprovechó para decirle a Harry algo que había encontrado en la biblioteca. Harry pensó que era sobre R.A.B., aunque esta vez no sentía curiosidad por resolver el misterio, sabia que tenia que hacerlo para poder derrotara Voldemort y no paraba de recitar para sus adentros los posibles Horrocruxes, como si eso lo acercara un poco a ellos. Desde que le había enseñado la nota a Hermione, esta había ido a la biblioteca más seguido, dado que ya no tenían deberes.

Pero de lo que tenia que hablar no era de eso, ya que no había encontrado a ningún mago que pudiera encajar con lo que buscaban. Era sobre el príncipe mestizo, sobre Snape. La mujer que había encontrado antes, Eileen Prince, era la madre de Snape. Su padre Tobias Snape era un muggle y como se avergonzaba de su origen había adquirido el mote de “el príncipe mestizo”.

Harry aun no creía que Dumbledore hubiera confiado en Snape. El libro de pociones era la prueba de que Snape también era “maligno”.

Al día siguiente se celebrarían las exequias de Dumbledore y una hora mas tarde el expreso de Hogwarts partiría hacia Londres. En el gran comedor se percibía un ambiente de profunda melancolía. En la mesa de los profesores la silla de del director estaba vacía. Rufus Scrimgeour ocupaba el asiento que había pertenecido a Snape y entre su sequito Harry pudo notar a Percy Weasley. El único signo de que Ron también lo había notado era que atacaba los filetes con una brusquedad inusitada.

Harry vio que en la mesa de Slytherin Crabbe y Goyle cuchicheaban. Entonces pensó en Malfoy, aunque aún seguía detestándolo por su afición a las artes oscuras, le daba un poco de lastima pensar en lo que le estaría pasando. Sabía que Draco nunca hubiera matado a Dumbledore. Los pensamientos de Harry se vieron interrumpidos cuando la profesora McGonagall anunció que era hora y que debían salir a los jardines guiados por los jefes de sus casas.

Al pisar los escalones de piedra de la entrada, Harry pudo ver que todos se dirigían hacia el lago. Había varias sillas acomodadas en hileras a ambos lados de un pasillo y estaban encaradas hacia una mesa de mármol que presidía la escena. Gran parte de las sillas ya estaban ocupadas por todo tipo de personas, Harry distinguió a algunos miembros de la orden del fénix, a los Weasley, varios comerciantes de Hogsmeade y del callejón Diagon.

Harry, Ginny, Hermione y Ron se sentaron al final de una hilera junto al lago. Vio como Luna ayudaba a Neville a sentarse y sintió un profundo cariño por ellos, ya que habían sido los únicos que habían acudido al llamado de Hermione la noche que mataron a Dumbledore.

Cornelius Fudge pasó a lado de Harry con rostro compungido. Rita Skeeter llevaba un bloc de notas y la uñas rojas, lo que enfureció a Harry y más lo enfureció ver a Dolores Umbridge con expresión de dolor poco convincente, esta se movió lo más lejos posible de Firenze. Los profesores fueron los últimos en sentarse, Harry observo a Scrimgeour y se pregunto si el y las demás personas importantes sentían algún tipo de dolor por la muerte de Dumbledore.

La gente del agua cantaba una canción que sin duda trataba de la perdida de un ser querido y la desesperación que provoca. Harry pensó que a esas criaturas si les importaba la muerte de Dumbledore. Ginny le dio un codazo y el giró la cabeza.

Hagrid caminaba por el pasillo cargando el cadáver de Dumbledore envuelto en terciopelo morado salpicado de estrellas doradas. Harry sintió un nudo en la garanta, Ron estaba pálido y Ginny y Hermione derramaban gruesas lágrimas. Harry deposito a Dumbledore sobre la mesa de mármol y se retiró para sentarse junto a su hermanastro Grawp.

Un hombrecillo de cabello ralo y túnica negra estaba frente el cadáver y hablaba, pero Harry escuchaba lo que decía. De las pocas palabras que captaba le parecían absurdas, ya que no tenían nada que ver con el Dumbledore que el conocía. La gente del agua había salido a la superficie para escuchar. Harry recordó que Dumbledore había hablado con ellos en su cuarto año, y cayo en cuenta de que casi no conocía al profesor y que debió preguntarle muchas cosas. Entonces la realidad cayó sobre el: Dumbledore estaba muerto y no volvería. Apretó con muchas fuerzas el guardapelo, que siempre llevaba consigo, hasta que se hizo daño, no pudo evitar que unas lágrimas escaparan de sus ojos, así que volteó hacia el bosque prohibido, donde vio que algo se movía. Los centauros también habían ido a presentar sus respetos.

El hombrecillo termino su discurso y nadie mas dijo nada. Unas llamas relucientes y blancas habían cubierto el cuerpo de Dumbledore y la mesa sobre la que este reposaba, se alzaron hasta ocultarlos por completo. Un fénix de humo blanco voló hacia el cielo y un momento después el lugar donde había estado Dumbledore y la mesa de mármol ahora estaba ocupado por un sepulcro blanco. Los centauros dispararon flechas al cielo y después se internaron en el bosque.

Harry miro a sus amigos, Ron tenia los ojos cerrados, lagrimas recorrían el rostro de Hermione y Ginny ya no lloraba. Harry entendió que era el momento de decirle lo que tenía que decirle: No podían continuar su relación. Harry no quería que Voldemort la usara como un señuelo, ya que no soportaría que ese fuera su funeral. Ginny le explicó que nunca había renunciado a el, solo se había relajado un poco, como Hermione le había aconsejado, y así el se empezaría fijar mas en ella, en la verdadera Ginny.

Harry creyó no poder mantener firme su decisión si se quedaba junto a Ginny. Observó como Ron abrazaba a Hermione y le acariciaba el cabello mientras esta lloraba. Harry se pudo de pie, les dio la espalda a Ginny y al sepulcro de Dumbledore y comenzó a caminar, pensando en su objetivo, matar a Voldemort.

Rufus Scrimgeour lo alcanzó para hablar con el. Aunque Scrimgeour quería amañar un poco la situación, Harry le urgió que fuera a un punto concreto. Rufus le pregunto a donde había ido con Dumbledore el día que este murió, pero Harry no le dijo nada. Scrimgeour pensó que Harry aun no asimilaba la muerte de Dumbledore, pero Harry lo veía de una manera diferente, sabia que había muerto, pero que no abandonaría el colegio mientras hubiera alguien que le fuera fiel. Rufus le ofreció la protección de los aurores, pero Harry la rechazo y también rechazo, por segunda vez, fungir como la mascota del Ministerio. Harry seguía siendo fiel a Dumbledore costara lo que costara. Scrimegeour se marcho cojeando sin decir nada.

Harry pudo ver como Ron y Hermione corrían hacia el, así que siguió caminado más despacio, dándoles tiempo para que lo alcanzaran. Cuando lo alcanzaron, Harry les contó lo que había querido Scrimegeour. Ron quería volver a darle un puñetazo a Percy, pero Hermione lo detuvo, esto hizo que Harry riera. Hermione no podía creer que el colegio quizá no abriera el siguiente año, Ron pensaba que no había lugar más seguro que Hogwarts y Harry, no pensaba volver aunque el colegio abriera.

Su plan era ir con los Dursley por última vez, porque así lo quería Dumbledore. Después visitaría el valle Godric, ya que ahí había empezado todo para él, ademas podría visitar la tumba de sus padres. Después se embarcaría en la búsqueda de los Horrocruxes para destruirlos y posteriormente derrotar a Voldemort. Y si por el camino se encontraba a Severus, seria mejor para él y peor para Snape.

Hubo un largo silencio. Interrumpido por Ron que le dijo que lo acompañarían en su viaje. Harry no quería que ellos se arriesgaran.

– Una vez nos dijiste -intervino Hermione- que teníamos tiempo para echarnos atrás. Y ya vez, no lo hemos hecho

-Estaremos a tu lado pase lo que pase- afirmó Ron

Pero antes de todo tendría que asistir a la boda de Bill y Fleur. Harry apretó el Horrocrux falso pensando que pese al oscuro y sinuoso camino que se acercaba, aun podría pasar un espléndido día de paz y disfrutarlo con Ron y Hermione.

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