Potter en el Foco: ‘Los Finales de las Películas de Harry Potter [Primera Parte]’


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Sí, he aquí nuevamente yo, Martín, para presentarles otra parte de la serie de posts que realizo en este genial sitio pottérico.  Los más “viejos” lectores de este blog muy posiblemente me recuerden, mientras que los “nuevos” no, logicamente. A estos últimos, les informo que yo he formado parte del staff de BlogHogwarts durante varios meses realizando análisis distintos del mundo de Harry Potter. Ahora, tras casi un año de ausencia, comunico a todos los lectores que estaré nuevamente aquí, analizando, debatiendo y posteando paulatinamente sobre la misma temática. Éste es el regreso de la éxitosa serie de posts denominada ‘Potter en el Foco’ y esta vez analizaré las distintas escenas finales de cada una de los seis films de Harry Potter. En este decimotercer tomo, Parte Primera, analizaré las de los primeros tres films, para luego hacerlo con los tres restantes en la segunda parte.

Comenzaré. Por una parte, las películas del mago se han caracterizado por presentar finales que se debaten fuertemente entre los de al estilo “…y comieron perdices”, y aquellos en donde la tragedia gana: casi todos los finales han combinado aquellos aires de felicidad momentanea con aquellos aires de que lo malo todavía no ha acabado viniendose la peor porción. Por otra parte,  los finales no se pueden definir claramente entre “abiertos” o “cerrados”: al tratarse de cintas con grandes continuaciones, se deja en claro que todavía hay muchas dudas por resolver y mucho camino por andar, lo que se combina con la cierta independencia entre cada una de ellas lograda por la división de las acciones según los años escolares. Y ya habiendo hecho esta especie de introducción podemos analizar los finales por película:

Harry Potter y la Piedra Filosofal 

En este caso, transcurre en la estacion ‘Hogsmade’ del Expreso de Hogwarts. Sus protagonistas prinicipales son Harry y Hagrid. Un final emotivo debido a muchos aspectos: la consagración de la relación paternal de Harry con Hagrid, el recuerdo “vivo” de él junto con sus fallecidos padres y la elección de Hogwarts como su hogar a pesar de las ya conscientes adversidades que allí residen. Todos estos elementos que plasmó Rowling en sus hojas y que muy bien supo transmitir Kloves en el guión combinados con la dirección de Columbus, la música de Williams y la fotografía de Seale hicieron de este final algo muy digno para una historia de esta talla dejando con firmeza los valores que prevalecen en la saga y que continuarán a pesar de los trágicos desafíos que se avecinan. Desde cierto punto, se lo puede tomar como un final meloso, pero bueno, no importa si es así o no, me interesa que me haya llegado a mi ser. Este final podría ser claramente el final de una película sin continuación pues es como muy cerrado dejándose el suspenso de lado, y aquel es un detalle discutible de Columbus.

Harry Potter y la Cámara Secreta 

Si el final de su precesora parecía meloso, más vale no pensar que parece éste. Puede que sean los dos iguales de “felices y comieron perdices”, pero la -gran- diferencia reside en que en este caso se trata de una melosidad ya injustificada. Mientras que en La Piedra Filosofal los valores tratados eran dignos de un final como tal, aquí los valores ya son otros y creo que no merecen ese despliegue escénico intangible que a pesar de estar perfectamente bien realizado (dirección, música, etc.), reitero, es injustificado. Sucede en el Gran Salón. Hagrid vuelve a ser el personaje secundario que se convierten en protagonista, y aquello puede resultar, en comparación, tedioso. Ya se cae en “lo típico” medianamente ficticio del cine ‘yankee’ en donde todos comienzan a realizar una acción como por una fuerza ajena -al estilo los bailes generales de High School Musical-, en este caso, aplaudir a Hagrid, un personaje no muy querido por los restantes alumnos pero, así, como de repente, “muy amado”.  Está bien que sus adversidades son causa quizá suficiente para ser merecedor de un aplauso, pero aquella causa no es consciente globalmente como lo es para Harry, Ron y Hermione los cuales provocaron el origen de los mismos. Es decir, el final no falla en cuanto a la transportación de las emociones al público, sino en cuanto a la justificación guionística. Columbus, líder de finales, realmente sabe emocionar en esta escena y eso es todo un mérito pues ningún director de la saga pudo hacerlo como él -o no quiso, quizá-. El final de La cámara secreta puede sacarte algunas lágrimas y desde cierto aspecto eso es lo importante. Aunque la fotografía del alejamiento de Hogwarts se ve irreal y eso resta puntos al asunto. Se destaca la escena de tensión entre Hermione y Ron, un toque especial a la película en sí que, paradojicamente, la descontractura.

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban 

La película más completa, el final más vacio.  ¿O será que luego de los dulces finales de Columbus, un final poco emocionante nos resulta “vacio” y demasiado normal? A pesar de la paradoja de la oración primera, podríamos decir que es un final descontracturante luego de todas las escenas profundas vividas en el film en casi toda su totalidad -desde las conversaciones de Harry y Lupin, hasta las de Harry con Sirius-. Podríamos afirmar entonces que si a esta cinta le enchufaban un final al estilo Disney/Columbus no hubiese encajado con lo que la cinta quería obviar: la distancia de los acontecimientos con aquel mundo mágico-infantil de las primeras películas. Se caracteriza por ser el final más original de toda la saga siendo así el más extraño. Sucede en unos de los patios del colegio y Harry es su único protagonista. Convengamos que esta escena de Harry probando su nueva adquisición no pretendía mucho, es decir, lo único que nos llegó era exactamente lo único que Cuarón quería que nos llegara: sólo la felicidad de Harry, aunque no unicamente por la escoba en sí, sino por comprobar que su padrino estaba bien y demostrando su felicidad tras despejarse sus aires de “todo fue en vano al estilo ‘Harry Potter y el Misterio del Príncipe'” gracias a Lupin. No predomina la idea de final cerrado como en los films de Chris, auque tampoco la de final abierto exactamente: es muy distinto a aquellos descenlaces emocionantes y a su vez, a aquellos que dejan muchos cabos en suspenso. Se trata de algo más ‘light’ en muchos sentidos, de algo más perfilado a la comedia haciendo contraste con el tono oscuro general de la cinta. Cabe destacar que la última imagen, la de la cara de Harry fotografiada como en movimiento no es de mi agrado pues la veo lejos del perfil de la saga, le da aires lejanos y como “gastados” en el mundo cinematográfico.

¿Quieren leer los análisis de los finales de las películas restantes? Sólo esperen en BlogHogwarts a que sea publicada la segunda parte de ‘Los Finales de las Películas de Harry Potter’ en otro tomo de esta serie de posts. Mientras tanto no se olviden de visitar mi sitio de análisis pottéricos y del mundo del cine en general: PotterEnElFoco.com.

Y ustedes, ¿qué opinan de los descenlaces ya analizados?

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