Perfil: Albus Dumbledore


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Un libro, en donde los protagonistas son 7 niños que pelean contra un payaso malo, podría pasar fácilmente como un cuento para niños, o generosamente como una novela para adolescentes. Sin embargo, nos olvidamos frecuentemente de que los autores pueden tener sus propios planes con respecto a una idea. La magistral obra a la que me refiero se llama IT, y pertenece al novelista norteamericano Stephen King. A través de 1500 adictivas páginas, aprendí hace ya muchos años, que los prejuicios son absolutamente incompatibles con la literatura. Esta novela, no solo no está pensada para el público infantil ni adolescente, sino que además, por momentos resulta poco recomendable para menores de edad. Salvando las obvias diferencias que existen entre una obra y otra, la saga de Harry Potter me remite de cierta forma al mismo punto; si bien esta no llega ni cercanamente a los extremos de la novela de King, es sumamente gratificante notar que no estoy demasiado viejo para leerla una y otra vez. Si tuviera que argumentar este punto podría elegir varias facetas, pero me voy a quedar con un personaje que creo, es fiel reflejo de lo que estoy planteando: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.

¿GENIO O LOCO?

Esta duda es una verdadera constante en la saga; varios personajes se cuestionan acerca de la personalidad de Albus Dumbledore. Este pintoresco mago, por escasos momentos muy parecido al formidable Gandalf de “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien, es calificado frecuentemente como ambas cosas. La genialidad del personaje es indudable para el lector, teniendo en cuenta el desarrollo y desenlace de la historia. Sin embargo hay que reconocer que por momentos deja la impresión de que su cabeza desvaría un poco. Esto puede apreciarse en varios diálogos, en donde Dumbledore expresa con total naturalidad frases sin sentido, o completamente fuera de contexto. Sin lugar a dudas puede resultar tan solo una confusión, ya que podemos atribuir esto mismo a la juventud de espíritu, o a pequeños accesos de inmadurez. El aspecto “loco” del personaje se manifiesta casi siempre verbal o estéticamente, mientras que el aspecto “genio” lo hace a través del proceso de pensamiento y los actos. De hecho, hay algo bastante llamativo en esto: mientras más operativo aparece, más concentrado y cuerdo se le ve. Como consecuencia, notamos un cambio gradual a medida que avanza la historia. El Dumbledore de los dos primeros libros, está más inclinado al tipo de comentarios por el  cual algunos lo catalogan como un loco. Sin embargo, con el desarrollo de la trama, adquiere un grado de frialdad lo suficientemente importante como para darnos cuenta. Los comentarios graciosos, dejan paso a largas reflexiones y oscuros pensamientos. La duda que se me presenta es la siguiente: ¿la autora lo hizo concientemente, o cambió de rumbo en un momento dado por algún otro motivo?

EL ENEMIGO
Si bien Harry Potter representa la némesis de Voldemort, el enemigo declarado de este es Albus Dumbledore. Harry aparece como la contrapartida natural del Señor Tenebroso; fue marcado por él, y esto, según la profecía, lo pone en un lugar de igualdad. Es el factor de equilibrio. Albus por su parte, es quien desde el principio se antepone a la voluntad de Voldemort, pero operando como estratega. No tiene las herramientas para vencerlo definitivamente, pero prepara y facilita las condiciones para que esto suceda. Esto es interesante, ya que nos obliga a ver el objetivo del personaje dentro de la historia: acabar con el mago oscuro como sea. Imagino que a muchos les parecerá innecesaria esta observación, pero vamos a ver que no es nada menor este dato. El problema está en que si Dumbledore no puede derrotar directamente a Voldemort, va a necesitar a alguien más; obviamente ese alguien no es otro que Harry. Lo maquiavélico del asunto radica en que el gran cerebro detrás del plan, en general obra como se espera de alguien que cumpla con esta función: usar su privilegiada inteligencia para armar el mejor plan posible. O sea, la función del mismo pasa por trazar un mapa operativo del cual se puedan obtener resultados óptimos, usando todos los instrumentos a disposición. Supongo que es evidente el empleo de la palabra “usando”. Está demás decir que no es mi intención emitir un juicio de valor sobre el personaje, pero este aspecto es tan relevante que no quiero dejarlo pasar. En el quinto libro nos queda muy claro el siguiente punto: hay muchas personas siguiendo instrucciones de Albus Dumbledore, con el fin de ayudar a cumplir con la tarea. Al igual que en el caso de la Orden del Fénix original, varios de ellos van a morir. Comprendo que en una guerra siempre hay bajas, pero el patrón está bastante explícito; la tarea a la que se avoca nuestro personaje de hoy, va a llevar a numerosas pérdidas en distintas épocas.
Si, estamos todos de acuerdo en que la tarea en sí misma lleva implícita un alto riesgo del que todos los participantes son conscientes. Pero me parece que corresponde darle a cada cosa su lugar, y en este caso, aspiro a que esta aclaración lleve a una comprensión más amplia del personaje: Dumbledore utiliza a todas las personas disponibles para ejecutar su plan, de modo que todos se convierten en simples instrumentos de su voluntad. Él mismo entrega su vida a esta causa, por lo cual queda claro que no es ni un cobarde, ni se parece en nada a Voldemort. El detalle está en que nadie parece estar por encima de esta misión; tanto él como sus “subordinados” son prescindibles ante la titánica tarea. No existe en la historia nada más importante que derrotar de una vez por todas al Señor Oscuro. Estoy convencido de que Harry, por más de que cuente con cierto afecto de parte del director, no escapa a esta premisa. Y este sea posiblemente uno de los tópicos más claros cuando uno termina de leer la obra. Dumbledore le confiesa a Snape que no le gusta poner todos sus secretos en un mismo cesto. Resulta revelador que diga esto, ya que da a entender de forma implícita que no confía 100% en nadie. No queda claro de todas formas si se refiere a las personas en si mismas o a sus capacidades. En definitiva, queda claro que siente cariño o afecto por otros personajes (especialmente por Harry), pero también está convencido de que su misión le niega el lujo de permitirse algo más de apertura.
UNA RELACIÓN DUDOSA
Repito, es evidente que Albus se termina encariñando con Harry. Quizás por conocer su historia tan de cerca, o quizás por la forma de ser de este. Sabemos que se encargó de cuidarlo a la distancia, que lo mantuvo protegido aunque él no lo supiera, y que constantemente se preocupó por mantenerlo a salvo. También sabemos que muchas veces prohibió de información a Harry, lo puso en peligro (ya que la mayoría de las veces, las decisiones que tomaba el niño de la cicatriz estaban en sus planes), y que en innumerables ocasiones le pidió obediencia absoluta sin explicarle nada. El rol que el director ocupa en la vida de Harry es literalmente el de un maestro. Podemos encontrar momentos aislados en donde Dumbledore aparece con características más humanas, más comprensivo, más cercano a Potter. Pero por lo general, se dedica exclusivamente a la formación de este. Albus lo prepara a través de 7 libros, para el enfrentamiento final con Lord Voldemort. Este aparentemente es el objetivo final del director en lo que se relaciona con Harry Potter. Imagino que si la relación fuera más personal, seríamos testigos de otro tipo de diálogos; pero la constante es que el intercambio entre ambos se centra en cosas mayoritariamente relacionadas con el mago oscuro. A medida que se van suscitando los hechos, me da la impresión de que Harry nota esto. Comienzan a aparecer señales de disconformidad y animosidad contra el director, aunque es frecuente ver que los sentimientos encontrados chocan unos contra otros. Hay un paso sistemático del respeto y la admiración al rencor, y viceversa. Se desarrolla una relación amor – odio propiamente dicha.
La discusión en el final del quinto libro es un buen medidor acerca de este lazo; el director muestra una faceta fría y distante, mientras Harry siente deseos de atacarlo físicamente. Es cierto que Dumbledore se quiebra al final de la conversación, aunque se deja entrever que también puede ser a causa de toda la tensión acumulada. Por otro lado, y quizás uno de los aspectos más interesantes de toda la saga, sea el hecho de que a pesar de todas las cosas que viven juntos, Harry no sabe casi nada acerca del pasado de Albus. Este es un cuestionamiento que Potter se hace recién en el último libro, en el cual surgen muchos datos sobre la historia personal de Dumbledore. De hecho, genera no pocas dudas en la mente de Harry, llegando a criticarlo abiertamente delante de sus amigos. El pequeño detalle de que el director ya hubiera muerto, no es suficiente para ahogarlas. Muchas cosas quedaron en el olvido, y cuando llegan a su conocimiento, la imagen de Albus Dumbledore parece verse afectada en la cabeza de Potter. Tal ves esté describiendo demasiado a Harry Potter, pero me parece necesario incluirlo en este asunto, ya que nos va a dar una pauta más clara acerca de la relación entre ambos. Dumbledore definitivamente no hace partícipe al joven mago de todos sus planes, ni de sus temores, y menos de su pasado. A modo de defensa, cabe mencionar que Harry nunca le pregunta acerca de este ítem en particular (posiblemente la pregunta más personal que le haya hecho es la del espejo de Oesed). De todas formas, me parece evidente que las cosas no hayan sido de otra forma, teniendo en cuenta el punto anterior. La relación parece por momentos la de un jefe con su empleado. Y si aceptamos que de lo que se trata este asunto es de matar a Voldemort, quizás no queden dudas de lo que pasó en esta historia. Si Dumbledore hubiera sobrevivido a la trama, posiblemente hubiéramos sido testigos de una fuerte amistad. Pero dadas las circunstancias, creo que solo hubo tiempo para una relación como la que describimos antes.

UN PASADO GRIS
Definitivamente si hay algo de lo que no se le puede acusar a Dumbledore, es de haber sido un mago oscuro. Sin embargo, creo que por momentos podemos vislumbrar a un mago de color gris. El pasado de Albus Dumbledore está de alguna manera signado por el las aventuras, por la acción, pero también por la tragedia. La muerte de su madre lo devuelve a su hogar, lo cual le prohíbe de realizar su viaje con Elphias. Esto va a generar una sensación muy particular en nuestro personaje de hoy, ya que va a sentirse desperdiciado en ese lugar. Esta quizás sea la primera y más verdadera muestra de orgullo que va a expresar. Dumbledore creía que su destino le esperaba afuera, en algún lugar donde pudiera destacar por sus habilidades y su gran talento; no en ese pueblito en el medio de la nada. Allí no tendría la posibilidad de mostrar lo que valía. Y esto es concluyente: su concepto de sí mismo era elevado, aparte de ser cierto. El problema es que este tipo de razonamiento lleva al orgullo desmedido, a una expresión del ego bastante nociva. Era joven, estamos de acuerdo. Y aparentemente era una persona bastante querida, lo cual supongo habla bastante bien de sus cualidades humanas. Pero la dupla con Gellert Grindelwald va a mostrar fehacientemente que la genialidad tiene dos caras. Solo el hecho de concebir ideas para tomar el gobierno, dirigir tanto a los magos como a los muggles, pone a Dumbledore en otro lugar. Al final de la saga descubrimos que uno de los mejores personajes de la misma, no siempre fue tan justo, ni tan sabio. Vemos de cerca la faceta más ambiciosa de Albus. Tengo la convicción de que este aspecto nunca desaparece del todo; por el contrario, la decisión de no tomar el cargo de ministro nos deja la puerta abierta para pensar que siempre temió recaer en este tipo de actitudes. No, aunque la determinación para controlar este aspecto sea loable, creo que Dumbledore nunca cambió radicalmente.
Con la muerte de su hermana, Albus va a redirigir el curso de su vida. La culpa que lo acosa por este suceso no solo va a distanciarlo de Grindelwald, sino que va a marcarlo para siempre. No queda claro hasta casi el final, pero es importante ser concientes del tormento que significa para él sentirse responsable por la muerte de Arianna. El único momento implícito que nos muestra esto es cuando está bebiendo la pócima para poder sacar el relicario en la cueva. Años después va a tener que enfrentar a su viejo amigo, ya que este sí decidió llevar a cabo el plan que ambos habían trazado antes. Sin embargo, deja pasar mucho tiempo antes de consumar el duelo. Se dice claramente que se decide solo cuando ya era muy vergonzoso no hacerlo. Podemos especular mucho con este punto, pero J.K. Rowling se encargó de tirar la bomba: Albus Dumbledore era homosexual. Y si bien no aparece en ninguno de los libros, se deduce que la indecisión para ir a pelear con Gellert se basa exclusivamente en el amor que sentía por él. Supongo que este asunto pueda desconcertar a más de uno, pero la verdad es que no puedo más que sentir admiración por la autora. Creo que mostró muchas agallas con este personaje, y gracias a eso logró no solo a un Albus Dumbledore más complejo, sino también mucho más humano.

UNA COINCIDENCIA CURIOSA
Richard Harris interpretó a Albus Dumbledore en las dos primeras películas de Harry Potter. Tal como expresamos antes, el personaje de Harris es perfecto, lo cual no nos asombra de un actor tan experimentado, y con tanto talento. Sin embargo muere en el año 2002, por lo cual el director Alfonso Cuarón convoca a otro gran actor para “El Prisionero de Azkaban”: Michael Gambon. Es innecesario mencionar que cada actor le puso su toque al personaje, reflejando de una forma muy completa al mismo. A veces, es una ventaja tener dos versiones de un mismo personaje, ya que podemos ver en toda su dimensión las características generales. Lo que no le imprime uno, lo hace el otro. Pero lo curioso pasa por aquí: en el primer punto de este perfil, nos referimos a la dualidad genialidad – locura que presenta Dumbledore, y que a medida que avanza la obra, el personaje se oscurece. Como podemos apreciar, el director interpretado por Harris es una versión, si se me permite la comparación, más cercana a la estética de Disney. Más infantil, más familiar. En el momento en que la saga se empieza a desarrollar con matices más oscuros, Harris muere, dejando paso a un excelente Gambon, que nutre al personaje precisamente con lo que la obra indica. No es un caso muy común, ya que este tipo de cosas puede pasar solo en la filmación de una saga, pero es magistral poder apreciar que el forzado cambio coincidió con el desarrollo de la historia, otorgándole a la representación una fidelidad gratificante.
Por dudas o consultas, el correo de Angusmagic es lemmyandco@hotmail.com :)

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