Potter en el Foco: ‘Los Finales de las Películas de Harry Potter [Segunda Parte]‘

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Los saluda nuevamente Martín con el fin de comenzar un nuevo tomo de esta serie de posts. En este caso nos encontramos nuevamente para continuar con lo prometido: la Segunda Parte de las ediciones de ‘Los Finales de Harry Potter’. Siendo así, es el turno de continuar analizando los finales de los restantes últimos films.

En la Primera Parte, que pueden leer haciendo click aquí, me centré en una introducción que pretendía dejar en claro mi consciencia de la versatilidad de los finales de esta saga fílmica, versatilidad que se da a partir de la mezcla entre la finalización “abierta” y “cerrada”, para luego explorar los finales inclinados a la denominación cerrado de las dos primeras cintas, las de Columbus, y luego la de Cuarón. Bueno, continuando les comunico que a partir de las siguientes cintas suele haber finales no tan “finales” gracias al avance de lo abierto en los mismos lo que los complica en parte, tanto a su favor, como analiticamente. Cabe destacar que con “final” me refiero a la última escena del largometraje. Bueno, sin más preámbulos, es turno de que usted, lector, disfrute de los análisis pendientes:

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

Un final nostálgico, sin duda alguna. Transcurre en los patios del colegio. Sus protagonistas, el trío protagónico (valga la redundancia). Harry, Ron y Hermione, junto con los alumnos de Hogwarts, despiden a los huéspedes de las escuelas de magia y hechiceria extranjeras. La melaconlía, que justamente se trata del anhelo a menudo idealizado del pasado, surge a partir de la, podríamos decir, excelente pista que acompaña la escena, compuesta por el responsable de la banda sonora de este film, el magistral Doyle. Tras Harry tener la típica conversación reconfortante con Albus, en el final su mirada se fija hacia un aspecto que el director se preocupó en enfocar en el discurso del fallecimiento del alumno Cedric:  los lazos afectivos entre las distintas comunidades. Dumbledore remarcó que el dolor colectivo de la muerte recuerda que todos sus corazones laten como uno sólo, y que si eso se tenía presente no se trató de una muerte en vano. En el final de la película, aquella remarcación de Albus se convierte en una realidad y se vuelve  prática. Así, Harry experimenta una tímida felicidad, y se percata, al igual que Ron (Hermione ya era consciente), de los lindos lazos que se conforman. A partir de los enfoques de cámara desde el ángulo de la mirada de Harry, compartimos los mismos sentimientos que él, los cuales son una perspectiva ajena de la acción. Un gran acierto. Hermione es el personaje que más se mimetiza con lo que la escena pretende mostrar: nostalgia, y es la encargada de poner el toque de “apertura” que se contrapone al sino cerrado final. En éste descenlace es en donde experimentamos el más claro de los ejemplos de la versatilidad nombrada: por una parte los aires de “la historia continuará” de Hermione, y por otro, la fotografía y música de la imagen final, casi digna de un descenlace cerrado. Newell no se perfiló a lo meloso cerrado de Columbus ni tampoco a lo alevosamente descontracturado de Cuarón, sino que optó por encarar a un aspecto más digerible con tintes de comedia, característica de muchas partes de la película, siendo así novedoso y original. La epicidad de los hechos de la cinta, como todo hecho traumático, marcó un antes y un después, para luego transformarse en melancolía de lo que en el antes quedó. Es criticable la dicha contraposición no muy bien cuajada y también la ya exagerada iluminación de los hechos luego de la precisa oscuridad que maneja el film -y que no debería terminar-. Todo aquello se nota a partir de la fotografía. Pocos elementos llamativos, al reverso de lo que es la película, hacen que la misma lo convierta para algunos en “olvidable”.

Harry Potter y la Orden del Fénix

Un final propio para lo que la película es. Sucede en el camino a la estación ferroviaria de Hogsmade. Sus protagonistas, el trío. Lo mínimo que le exigo a un final es que sea tan bueno como el film lo es, y en este caso la tarea se cumple, ni más ni menos. Fotografía muy bien lograda por su gran luminación, actuaciones apropiadas y una excelente música hacen de esta escena algo agradable. No es el mejor descenlace, pero reitero, al cuajar con lo que la cinta es se perfila a un “está bien”. Lo que lo caracteriza es que funciona como síntesis exacta de lo que la película pretendió mostrar en toda su totalidad lo cual habla de una muy buena conexión desarrollo-final formada por el guión. Punto a favor. La última oración, emitida por Harry, la cual dice, en referencia a la diferencia de ellos con Voldemort, “algo por qué que luchar”, funciona de manera muy esperanzadora al igual que lo hace la genial música incidental de la escena, a esto también lo califico como una buena conexión. Otro punto a favor. Este final deja en claro que a pesar de todo lo malo que se viene por delante, ellos están dipuestos a enfrentarlo gracias a lo bueno que tienen por defender, sin rodeos o frases de decoración: tras experimentar un gran sufrimiento en todo este quinto año, Harry asume que las esperanzas todavían ganan (cosa que luego se derrumba en El Misterio del Príncipe y su final casi antítesis de el que nos respecta). Una escena algo cursi, y con quizá poca gracia pues, como escribí, no hay puntos decorativos o que pretendan algo más (esto sucede al tratarse de una síntesis “teórica” de lo que se vió al reverso de El cáliz de fuego). Un final que, a partir de indirectas técnicas, la rapidez y su carencia de vueltas, no se lo podría calificar como cerrado. Un descenlace que puede ser considerado abierto gracias a las dichas palabras del potagonista. De cerrado tiene lo que nombré en la introducción del anterior post: la típica finalización del año escolar. Lo que probablemente falla del final es que cae en la repeteción, o mejor dicho, copia. Termina casi exactamente con la misma imagen que el de La Piedra Filosofal. Y no sólo las comparaciones son técnicas sino también guionísticas. Es que ambos finales tienen una similitud que los caracteriza: la última oración alevosamente feliz. Por tal motivo no se trata de un descenlace muy original. Punto en contra. Un final rápido que cuesta tragarlo tal como la película en su totalidad; entonces así, un descenlace apropiado, caso contrario al del Prisionero de Azkaban el cual es inapropiado para la genialidad de la película. En líneas generales: ¿qué más le podemos exigir a un final cuyo film deja que desear?

Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Nosotros llamamos final abierto a aquel que da indicios claros que la historia no finaliza. No habría ni que destacar que este es el final más abierto de la saga. Masoquistamente, el descenlace que nos concierne sucede en el lugar protagonista de la cinta por ser participe del hecho más traumático, el fallecimiento de Albus. Sus protagonistas son Harry y Hermione, y un Ron que juega un papel casi secundario que funciona como justificador de su posterior actitud autoexcluyente en la siguiente película. Claramente la escena no se encuentra para despedirnos, sino para avisarnos que la historia continúa y promete más a partir de la decisión de Harry de hacer a la saga más épica. La característica de este final es que funciona como representante del próximo film, tal como todo el largometraje: mientras que los otros descenlaces nos adelantaban nada, este se encarga de hacer una especie de sinopsis de lo a suceder. Esta característica junto con el hecho nombrado de que la película de por sí funciona como introducción muy intensa a la acción que se vivirá en la(s) siguiente(s), hicieron que se trate del film que a más personas las dejó con ganas de ver lo que sigue. Por otro lado, luego de este final se siente como un vacío que produce una paradoja con respecto a lo lleno de información que queda el espectador; ese vacío es provocado por lo hueco en cuanto a epicidad de la película en sí y la manera en que el guión se desarrolló dejando de lado varios aspectos que hubiesen hecho a la cinta algo menos vacía. Sin embargo, aquel hueco puede ser tomado como positivo al poder dar la posibilidad de llenarlo con epicidad en las películas entrantes. Es un final que no nos deja en suspenso en medio de una escena cumbre como sí lo hará el de la primera parte de Las reliquias, sino que es solo de palabra. Como toda la película en sí, maneja una fotografía muy buena y una música correcta, que no agrega mucho en sí. Es de lucir la marcada contraposición de la luminosidad de la escena con lo oscuro que es el film en su totalidad (caso similar al de El cáliz de fuego), que, según mi opinión, quiere dejar en claro que aún los protagonistas están en el día; lo más ocuro, la noche, aún no llegó; el crepúsculo está comenzando. Un detalle a destacar de este final es que se trata de la primera vez desde El prisionero de Azkaban que vemos aunque sea un poco del cielo celeste, ¿cuál es su significado? ¿Que la luz a pesar de la muerte de Dumbledore, representada por los muy bien colocados gemidos de angustia de su fénix que sintetizan el alma de Harry en ese momento, aún se sigue encontrando -tal como dijo el fallecido en el tercer film-? Como el final de La orden del fénix se parece al de La piedra filosofal, este se asemeja al de El cáliz de fuego, con esos tintes nostálgicos y la imagen del trió desde sus espaldas. Un final complicadamente abierto pues su misión es la de cerrar un ciclo, pero a su vez la de abrir puertas como nunca antes. Solo los siguientes aspectos criticables: el parecido/copia nombrado, con respecto a El cáliz –lo que lo hace menos destacable (al parecer Yates no es muy original)-; su poca consistencia -al reverso de los descenlaces de Columbus- debido a la dificil tarea de expresar múltiples sensaciones y no sólo la felicidad típica o la tragedía absoluta tambien típica; y un fallido intento de melancolía hacía Hogwarts muy poco excelente como sólo las palabras de Rowling supieron hacerlo.

En síntesis: en HP1 nos encontramos con un final emotivo; en HP2 con un final meloso; en HP3 con uno descontracturado. Mientras que en HP4 nos encontramos con un final nostálgico, en HP5 con un final sintético y en HP6 con un final introductivo.

Finalmente, este ya muy extenso análisis y sus tomos han llegado a su respectivo final. Es bastante notorio el hecho de que en esta segunda parte me he extendido muy por encima de la primera lo cual muchos pueden agradecer y otros no tanto.

Sepan que pueden disfrutar de mis anteriores análisis realizados en exclusiva para la sección ‘Potter en el Foco’ de este genial blog clickeando aquí. Y aquí pueden leer la gran entrevista que me realizó el blog hace poco. También pueden visitar mi sitio de análisis y debates pottéricos y del mundo del cine en general: PotterEnElFoco.com.


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