Penurias por las que pasaría un alumno de Hogwarts en el aeropuerto si el colegio se encontrara en los Estados Unidos…


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Muy bonito tomar el Expreso de Hogwarts y que atraviese la campiña inglesa, que se diga biscuits en vez de cookies y que el partido de la Final de Quidditch sea entre Irlanda y Hungría. Pero ¿cómo sería si Hogwarts se ubicara en el medio de la nada algún estado de los Estados Unidos? Y, algo que me he preguntado algunas veces es, asumiendo que Hogwarts cuenta con alumnos extranjeros, cómo sería el proceso de hacer inmigración en el aeropuerto (sí… hay gente que en su tiempo libre va a la playa, yo me pregunto sobre las dificultades que implica ser un ser mágico intentando entrar a los Estados Unidos). Si ya de por sí pasar inmigración es bastante estresante pues, yo no sé ustedes pero, cada vez que voy a pasar por inmigración me comienzo a sentir culpable ¿de qué? No sé, pero me siento culpable. Ahora, ¿cómo sería llegar como alumno de Hogwarts? Vamos a ver…

Llegas con tu visa de estudiante y vistiendo lo más que puedas como un muggle. El oficial está enterado de la existencia de Hogwarts pero, a pesar de que la Casa Blanca lo apruebe, le sigue pareciendo sospechoso y te ve como una posible futura amenaza para su país, en potencia a hacer un Avada Kedavra global. El oficial al principio es simpático y te hace preguntas como que en qué casa estás y si te ha ido bien en Pociones. Tú te relajas y crees que todo saldrá bien, incluso te atreves a bromear (“¡Sí! ¡Mi boggart es Osama Bin Laden!). Pero, no importa cuánto lo hagas reír… te van a mandar al cuartico. Todas las veces, durante los siete años de tu paso por el colegio. En tu tercer año ya te habrás resignado. Sí, qué discriminación, qué prejuicios… lo que quieras, pero es así.

sirius black

En el cuartico hay una máquina dispensadora de alimentos como chips y galletas, obviamente tienes hambre, pero tus orígenes mágicos son culpables de que no sepas cómo manejar este artefacto muggle y, como no quieres pasar ninguna vergüenza, optas por quedarte sentado, pasando frío y hambriento… ¡ah! Y nervioso, porque no importa cuántas veces te manden para allá, siempre vas a estar nervioso. Reconoces a algunos de tus compañeros, pero ninguno habla y se sientan lo más lejos posible uno del otro porque ya han aprendido que si se sientan juntos probablemente los acusen de una posible conspiración. De repente, te llaman, los de primer año se emocionan creyendo que eso significa su pronta salida hacia la libertad. Los de segundo año en adelante, saben que recibirán el siguiente cuestionario:

  1. “¿Alguna vez ha utilizado o siquiera amenazado a alguien con las maldiciones Imperius, Cruciatus o Avada Kedavra? De responder afirmativamente, explique:

  1. ¿Ha estado en contacto con algún mortífago o ha pensado en ser uno? ¿Hay mortífagos en su familia? De responder afirmativamente a esta pregunta, liste sus nombres en las siguientes líneas:

  1. ¿Ha participado en contrabando ilegal de huevos de dragón?
  1. ¿Es su objetivo aprender magia para, posteriormente, seguir a Lord Voldemort?
  1. ¿Habla Parsel?
  1. ¿Ha tenido algún tipo de contacto con Azkabán? De responder afirmativamente, explique:

A todas estas, tú te preguntas si alguna vez alguien ha respondido “sí” a alguna de estas preguntas. Con excepción de saber hablar Parsel, eso sí te parece cool. La última pregunta del cuestionario es:

  1. ¿A qué casa pertenece?

El tiempo que pases en el cuartico dependerá, asumiendo que a las demás preguntas respondiste con un rotundo “no”, de esta pregunta. Si respondes Hufflepuff, pues bien, tu promedio de estadía en el cuartico será de unos cuarenta minutos, no eres considerado una amenaza… para nada. Los Gryffindor, de una hora a una hora y media. Los Ravenclaw son un poco más sospechosos debido a su fama de inteligentes (quizá un Ravenclaw aprenda a crear una bomba mágica y destructora), así que ¡sentenciados a dos o tres horas pasando hambre y frío! Y los Slytherin… una tristeza (les recomiendo un buen suéter y muchas barras de granola), pasarán un promedio de cinco a seis horas en el cuartico. Lo que hace la mala fama…

Por fin sales, cansado y con hambre, rumbo a buscar tus maletas, porque, olvídate del baúl, sería demasiado sospechoso y tienes que hacer que todo quepa en dos maletas negras que se vean normales e inofensivas. Sueñas con atravesar la puerta de vidrio donde Hagrid espera a los estudiantes que van a aterrizando, pero primero debes pasar por aduana y sabes que no te dejarán ir así tan fácilmente… no se ha acabado la odisea. Tendrás que abrir tu maleta. Sacan tus libros y los hojean… cada uno… Si estás en tercer año esta parte es un poco más complicada debido al famoso libro de Cuidado de Criaturas Mágicas, que intentará morder a todo el mundo hasta que no le acaricies el lomo. Inspeccionan tu varita (¿qué puede esconder tu varita?), tu caldero, sacuden tus túnicas y, por supuesto, el tema de que viajas con un animal es un problema. Temes que desplumen a tu lechuza, o que se deshagan de tu rata o tu sapo por ese terror a las enfermedades extranjeras (aquellos que pertenezcan a países tropicales la tendrán muy difícil). Y pobres los que tenían una lechuza en esa época en que la gripe aviar estaba de moda. Por fin, te dicen que te puedes ir. Sonríes, ahora solo tienes que hacer que todo quepa dentro de tus maletas otra vez. Pobres los jugadores de Quidditch, que a sus útiles se les une la escoba. Por supuesto, los oficiales bromearán con tu escoba un rato… No entiendes cómo, si llevan ya años en esto, no se han acostumbrado a la idea de que el primero de septiembre van a ver muchas escobas, muchas varitas y muchos calderos…

Pues bien, tras la invasión sin reservas a tu espacio personal, logras (¡por fin!), arrastrando tus dos maletas, atravesar la puerta de vidrio. Debido a la demora, Hagrid ya se fue con varios de tus compañeros, así que debes sentarte en la acera a esperar por que regrese por ti… Hogwarts, baby, mejor quédate donde estás.

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María Paulina Camejo

Escritora venezolana radicada en Miami. Licenciada en Historia del Arte y Literatura por la Universidad de Miami. Ha publicado la novela Beatriz decidió no casarse, la cual también fue publicada en inglés. Puedes comprar su novela en Amazon

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