El Sombrero Seleccionador

Por: Miss Potter Granger

-¡Rowena Vilkins!-
La pequeña Rowena se acercó al Sombrero Seleccionador, vacilando y se sentó en el banco. La profesora McGonagall se lo colocó en la cabeza y apenas un segundo después se oyó un fuerte «¡Hufflepuff!».
El siguiente era el pequeño Andrew Charles Boggart, que se dirigió a Ravenclaw. Thomas Finch Abbott se convirtió en un Gryffindor. Rose Weasley, la pequeña hija de Ron y Hermione, quedó en la casa Gryffindor, como sus padres y Scorpius Hiperion Malfoy quedó en Slytherin, nombre escuchado apenas el sombrero rozó los cabellos del niño.

Se hizo un silencio oportuno y la profesora McGonagall exclamó:
-¡Albus Severus Potter!
El alto y delgado Albus se dirigió al taburete, temeroso pero nada vacilante.

El Sombrero Seleccionador fue colocado en la cabeza del muchachito, pero tardó demasiado en anunciar la casa correspondiente. En esos momentos, Albus estaba meditando lo que su padre le había dicho en la estación King’s Cross…

«…-¿Y si me ponen en la casa Slytherin?
-Albus Severus, te pusimos los nombres de dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era de Slytherin, y seguramente era el hombre más valiente que jamás he conocido.
-Pero solo dime…
-En ese caso la casa Slytherin ganaría un excelente alumno, ¿no?…»

También recordó lo que su padre Harry le había contado acerca de la petición que le había hecho él al Sombrero Seleccionador hacía ya veintiséis años.

Pensó que, tal vez, su padre tenía razón. No sería tan malo, después de todo, ser un Slytherin. Y sin pensarlo, le susurró al Sombrero Seleccionador:
-Mándame a Slytherin, por favor…

Y se oyó una voz similar a un rugido:
-¿Es ese tu verdadero deseo?- preguntó el Sombrero Seleccionador
-Sí, lo es- contestó Al
-«¡Slytherin!»- dijo la misma voz

Albus Severus Potter se dirigió, triunfante, a la mesa de su casa mientras todo el Gran Salón murmuraba «¿Un Potter en Slytherin?»

Albus se enfadó. No era correcto que ellos opinaran sobre eso, no lo era. Entonces se paró sobre el banco de la mesa y gritó, con todas sus fuerzas:
-¡¡SI, UN POTTER EN SLYTHERIN!!

De pronto, un estruendo de aplausos resonó en el Gran Salón:
-¡Viva Albus Potter!
-¡Viva!

Albus sintió una gran alegría y se repitió para sí mismo: «Estar en Slytherin no es tan malo, ¿no?»

-No, no lo es.
La profesora McGonagall se acercó y le murmuró al oído:
-No, no lo es.

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